
De su cargo Garzón fue relevado,
muy tajante el Supremo dictamina;
Quien dignificó a Chile y Argentina
en su propio país queda vetado.
Se le acusa de haber prevaricado,
de actuar bajo efectos de la inquina,
de escuchar lo que cuenta cada esquina,
de dar voz a quien siempre fue acallado.
Sindicatos y fuerzas del franquismo
brindan orgullosos y sonrientes
la renovada impunidad del mismo.
Ahora resulta ser algo imprudente
condenado por totalitarismo,
juzgar al que se sabe delincuente.